Citas ambigua

En cuanto a la percepción visual, la información que los individuos reciben mediante esta vía, suele ser ambigua (Crick, 1994) Citas de citas: Este tipo de citas se utiliza cuando la fuente original ya no se imprima y/o no se pueda acceder mediante fuentes habituales. De esta manera, solo se puede acceder a esta información mediante otro autor. Estas son algunas de las frases más divertidas en catalán, para que las compartas en redes sociales o se las digas a quien quieras. Si estás aprendiendo catalán, nada mejor que aprenderlo por medio de frases divertidas. Si buscas frases divertidas en otros idiomas, en nuestra web encontrarás citas célebres en muchos idiomas. Otro Ejemplo En cuanto a la percepcin visual, la informacin que los individuos reciben mediante esta va, suele ser ambigua. (Crick, 1994). Citas Directas de Material en Lnea sin Paginacin Muchas fuentes electrnicas, no proporcionan los nmero de las pginas; en este casos si el nmero de prrafo es visible, ste se emplea en lugar del nmero de la pgina. Tipos de citas apa embargo, cuando las utilices, debes indicar en el texto el nombre del autor citado en el texto, y en la lista de referencias debes incluir al autor del texto. El manual de publicación de APA no podemos reproducirlo porque tiene derechos reservados, copyrigth. Normas APA – Citas. Puedes adquirirlo por internet. El término ambiguo es un adjetivo que señala a una persona que con cuyas palabras o comportamientos no define claramente sus actitudes u opiniones, es decir, es incierto o dudoso.. En referencia a este punto, cuando se indica que una persona es ambigua, esto puede ser considerado una característica negativa, ya que se puede llegar a la conclusión de que esa persona es poca honesta o ... Tipos De Relacion De Citas-citasdesexoathaner’s blog. Si ese atractivo desconocido o desconocida resulta ser el Tipo de amor compatible contigo, puedes usar los secretos de citas y de relaciones de la Parte Dos.Ejemplo de cita textual corta (con autor incorporado en la frase señal): explica que hay una relación directa entre nuestro lenguaje y el conocimiento. función homogénea en estos ... Esta lista está repleta de citas inspiradoras sobre los tipos de comidas que alimentan el alma tanto como alimentan el cuerpo. 80 frases de cocina, comida y gastronomía. Aquí tienes una colección de citas sobre la comida, algunas de chef famosos que te harán reír, te harán pensar y lo más importante te animarán de alguna manera u otra. 1. El conflicto fundamental le procura a un cónyuge una función progresiva y al otro regresiva. Se observa que tipos de citas apa primer lugar, se menciona al autor Willi y la fecha En cuanto a la percepción visual, Crick asegura que la información que los individuos reciben mediante esta vía, suele ser ambigua. citas de m de 40 palabras. Las citas que tienen más de 40 palabras se escriben aparte del texto, con sangría, un tamaño de letra un punto menor y sin comillas. Al final de la cita se coloca el punto antes de los datos (recuerde que en las citas con menos de 40 palabras el punto se. S á á á. Para lograr un texto comprensible es importante evitar la ambigüedad y brindar elementos contextuales que no se presten a confusión. Las palabras polisémicas son aquellas que tienen más de un sentido, y que por lo tanto favorecen la ambigüedad si no se conoce el contexto en que se dice una frase.

Enredo III

2018.06.27 06:13 master_x_2k Enredo III

Capítulo Anterior < Indice > Capítulo Siguiente

Enredo III

Abrí las puertas de vidrio para que Brian pudiera llevar las cajas de muebles. Lo que más me sorprendió de su edificio de apartamentos fue lo despejado que estaba todo. Sin basura, sin gente, sin ruido. Había un tablero de anuncios justo después del segundo juego de puertas, que era algo que normalmente podría haber esperado que fuera un poco desordenado, por regla general, pero incluso allí, las publicaciones individuales estaban cuidadosamente espaciadas, y todo estaba sellado detrás un cristal con una sola cerradura pequeña. Se sentía un poco estéril. O tal vez era solo que yo estaba acostumbrada a un área con más carácter.
No sabía qué decir. No solo en términos de la construcción de apartamentos de Brian, no tenía idea de qué palabras saldrían de mi boca. No tenía la destreza para charlar de forma natural. Por lo general, me las arreglaba planificando constantemente lo que podría decir. El problema era que me había distraído, no tanto por los atributos de Brian, sino por haber tomado conciencia de que los había estado mirando. Ahora que estaba tratando de recuperarme, ponerme en equilibrio mental y planear algo de conversación, todo lo que podía pensar era 'Maldición, Taylor, ¿por qué no puedes pensar en algo que decir?'.
Entramos en el ascensor, y Brian descansó las cajas en la barandilla de metal en el interior. Me las arreglé para preguntar, “¿Qué piso?”
“Cuarto, gracias.”
Presioné el botón.
Subimos, y cuando se abrió la puerta, le ofrecí a Brian una mano para estabilizar las cajas mientras él se retiraba del ascensor. Lideró el camino por el pasillo y se detuvo junto a una puerta mientras yo buscaba las llaves que me había dado, para encontrar la de su apartamento.
No estaba segura de lo que esperaba ver en el lugar de Brian, pero aun así logró sorprenderme.
Lo primero que noté fue que los techos eran altos. El apartamento era prácticamente de dos pisos, un arreglo bastante abierto con pocas paredes. La cocina estaba a nuestra izquierda cuando entramos, pequeña, separada de la sala de estar por un mostrador de bar / cocina. A nuestra derecha estaba el armario del pasillo y las paredes que abarcaban el baño y uno de los dormitorios. Justo en frente de nosotros estaba la espaciosa sala de estar, respaldada por una ventana del piso al techo y una puerta de vidrio que daba a un balcón de piedra. Unas escaleras conducían a un dormitorio situado encima del baño y el primer dormitorio. Supuse que era allí donde dormía Brian, basándome en la cama no desordenada, pero no hecha, que estaba a la vista desde donde estaba parada.
Lo que me impresionó, creo, fue lo suave que era el lugar. Había dos estanterías, de color gris claro, en la sala de estar. En los estantes, vi, había una mezcla de novelas, plantas y libros antiguos con espinas de cuero rajado y raído. Las frondas de algunas de las plantas colgaban sobre los estantes. El sofá y la silla que lo acompañaba eran de pana color canela pálido, con cojines gruesos y lo suficientemente profundos que parecían poder perderse en ellos. Podría imaginarme acurrucarme en ese sillón con las piernas tapadas a mi lado, un libro en mis manos.
De alguna manera había estado esperando una estética similar a la del cromo y el cuero negro. No es que asociara la personalidad de Brian o su gusto con ese tipo de diseño, pero era lo que podría haber pensado que un joven soltero podría llegar a conseguir. Ya fuera la suavidad de los colores, el pequeño frasco con piedras, el agua y el bambú en la encimera de la cocina o las imágenes en tonos sepia de los árboles en el vestíbulo, el lugar me dio una sensación de tranquilidad.
Sentí una punzada de envidia, y no fue solo porque el apartamento de Brian era agradable. Estaba obteniendo una mejor idea de quién era, y cómo éramos personas muy diferentes, en cierto sentido.
Brian gruñó mientras dejaba las cajas junto al armario delantero. Se quitó las botas y lo tomé como una señal para quitarme los zapatos.
“Entonces, ya empecé un poco”, me dijo, llevándome a la sala de estar, y vi que había un montón de tablas de color gris claro y una caja de cartón vacía apoyada contra la pared. “Resulta que realmente necesita un segundo par de manos. ¿Quieres algo antes de comenzar? Prefieres el té al café, ¿verdad? ¿O quieres un refresco? ¿Un bocado?”
“Estoy bien”, sonreí, quitándome la sudadera y poniéndola en el mostrador de la cocina. Le había prometido a Tattletale que lo haría. Sintiéndome muy consciente de mí con mi barriga expuesta, traté de distraerlo con la tarea que tenía entre manos: “¿Empezamos?”
El primer trabajo, el que dejó incompleto, era un conjunto de estanterías, y comenzamos con eso. Era, como él había dicho, un trabajo para dos personas. Los estantes tenían tres columnas con seis estantes cada uno, y cada parte se acoplaba con la ayuda de clavijas de madera. Era imposible presionar dos piezas cerca de la parte superior sin que las que estaban cerca del fondo se separasen, y viceversa, así que conseguimos un ritmo en el que uno de nosotros juntaba piezas mientras que el otro impedía que todo lo demás se desarmara.
En general, nos llevó unos veinte minutos más o menos. Después de verificar que todo estaba encajado y alineado, Brian arrastró el estante del piso y lo colocó contra la pared.
“Ese es uno”, sonrió, “¿Estás segura de que no quieres un trago?”
“¿Qué tienes?”
“Ven, tengo cosas en la nevera. Elije lo que quieras.”
Agarré una cola de cereza. Brian agarró una cocacola, pero casi la ignoró mientras abría la siguiente caja, la cuadrada que medía casi cuatro pies de ancho, y comenzó a colocar las piezas individuales en el suelo de la cocina. Una mesa de cocina con taburetes.
Resultó que la mesa de la cocina era un trabajo más difícil que la estantería. Las patas debían sostenerse exactamente en el ángulo correcto, o los pernos se atascaban en los agujeros, o forzaban a la pata de la mesa a salir de su posición. Cada vez que eso ocurría, terminamos teniendo que sacar el perno y comenzar de nuevo. Terminé sosteniendo firmemente la primera pata de la mesa mientras atornillaba los pernos de la base.
Sin mirarme, colocó su mano sobre la mía para ajustar el ángulo una fracción. El contacto me hizo sentir como si alguien hubiera arrancado una cuerda de guitarra que iba desde la parte superior de mi cabeza hasta la mitad de mi cuerpo. Un profundo ronroneo en mi interior que no se podía escuchar, solo se sentía. Me alegré mucho por las mangas largas de mi top, porque se me ponían los pelos de punta.
Me encontré por defecto cayendo en mi defensa más básica, quedarme callada, quedándome quieta, así que no podía decir ni hacer nada estúpido. El problema fue que esto me hizo muy, muy consciente del silencio y la falta de conversación.
Probablemente Brian no había siquiera notado el silencio, pero me pregunté qué decir, preguntándome cómo iniciar una charla o cómo mantener una conversación. Fue agonizante.
Se acercó para ver mejor mientras colocaba una tuerca en el perno, y su brazo se presionó contra mi hombro. De nuevo, provocó una reacción casi elemental de mi cuerpo. ¿Fue esto intencional? ¿Estaba señalando interés a través del contacto físico casual? ¿O estaba asignando significado a algo casual?
“Casi terminado”, murmuró, ajustando su posición para comenzar a atornillar el otro perno para la pata de la mesa. Su brazo no estaba presionando contra mi hombro ahora, pero por la forma en que estaba agachado, su rostro estaba a solo unos centímetros del mío. De acuerdo, eso fue peor.
“Taylor, ¿crees que puedes agarrar esa llave más pequeña sin mover la pierna?”
No confiaba en mí misma para responder sin hacer un ruido raro, así que simplemente cogí la pequeña llave y se la entregué.
“Eso es más rápido, gracias”, respondió, después de un segundo, “¿Puedes pasarme la tuerca?”
Lo hice, dejándolo caer en su mano en lugar de colocarlo allí, preocupada por lo que podría hacer o por cómo reaccionaría si mi mano tocaba la suya. No iba a sobrevivir las siguientes tres patas de la mesa de esta forma, y mucho menos las banquetas o el tercer mueble que ni siquiera habíamos empezado.
“¿Taylor?”, Preguntó.
Dejó la pregunta colgar, así que tragué saliva y respondí: “¿Qué?”
“Relájate. Puedes respirar.”
Me reí ligeramente al darme cuenta de que estaba conteniendo la respiración, lo que resultó en una exhalación nerviosa y entrecortada que solo aumentó la incomodidad que estaba sintiendo.
Él estaba sonriendo, “¿Estás bien?”
¿Qué se supone que debía decir? ¿Admitir que no sabía cómo lidiar con estar cerca de un chico guapo?
Miré al suelo, a la pata de la mesa que sostenía. “Me pongo nerviosa cuando estoy cerca de la gente. Pienso en, ya sabes, que tal vez tengo mal aliento, o tenga olor a sudor, y no podría notarlo porque es mío, así que aguanto la respiración así para estar segura. No sé.”
Bravo, Taylor. Bravo. Imaginé el más lento y más sarcástico de los aplausos lentos. Hablando de mal aliento y sudor era totalmente el camino a seguir. Uno de esos momentos brillantes que me daría vergüenza cada vez que lo recordara en los siguientes años o décadas, estaba segura.
Entonces Brian se inclinó, cerrando los escasos centímetros de distancia que nos separaban, hasta que nuestras narices prácticamente se tocaron.
“No. Hueles bien”, me dijo.
Si hubiera sido un personaje de dibujos animados, estaba bastante segura de que ese era el punto en el que me salía vapor de las orejas, o me derretía en un charco. En cambio, fui con mi primer instinto, una vez más, y me quedé muy callada. Me di cuenta de un calor en mi cara que debe haber sido un rubor furioso.
Sería difícil decir si fue una misericordia o no, pero Brian se distrajo con el sonido de una llave en una cerradura, y la apertura de la puerta de entrada.
Lo primero que pensé fue que la chica que entró era la novia de Brian. Entonces la vi mirar hacia nosotros, sonreír, y noté la similitud entre sus ojos y los de Brian. Su hermana.
Mi segundo pensamiento, o mi segunda reacción, en realidad, fue difícil de poner en palabras. Es como, podrías mirar un Mercedes y decir que era una hermosa obra de arte, incluso si no eras alguien que prestaba mucha atención a los autos. En líneas similares, cuando veías un Mercedes con una calcomanía de llamas barata pegada a las ruedas y un alerón casero pegado en la parte trasera, era doloroso y decepcionante en un nivel fundamental. Eso fue lo que sentí, mirando a Aisha.
Era hermosa, tan femenina como Brian era masculino, con pómulos altos, cuello largo y, aunque era dos o tres años más joven que yo, ya tenía pechos más grandes que los míos. Podrías convencerme de cortarme un dedo por tener piernas, cintura y caderas como las de ella.
Maldita sea, esta familia tenía buenos genes.
Solo necesitabas echar un vistazo a Aisha para saber que iba a ser completamente hermosa cuando terminara de crecer. Dicho eso, sin embargo, tenía una raya de cabello decolorado y parte de ese cabello decolorado había sido teñido en una franja de color púrpura. Era como si hubiera hecho todo lo posible por parecer vulgar, con shorts de jean rasgados sobre leggings de red verde neón, y un top sin tirantes que dudaría incluso en llamar ropa interior. Cualquier envidia que sentía hacia ella se veía acentuada por un sentimiento casi de ofensa, en cuanto a cómo estaba arruinando lo que le habían dado naturalmente.
“¿Estoy interrumpiendo?”, Dijo, con un tono ligeramente burlón, mientras me miraba sin poder entenderlo.
“Aisha”, Brian se levantó, “¿Qué estás haciendo aquí? Tú-” se detuvo cuando una mujer negra robusta y sólida entró por la puerta principal. Donde la mirada de Aisha hacia mi había sido ambigua, la mirada que esta mujer me dio fue todo lo contrario. Desaprobación, disgusto. Me di cuenta de lo que debía parecer, ligeramente sudorosos, en el suelo entre los muebles, con el estómago visible, prácticamente brillante con un rubor rosado. Me apresuré a agarrar mi sudadera y ponerla.
“Señor. ¿Laborn?”, Dijo la mujer pesada, “Me temo que esperaba que estuviera más preparado, pero parece que está en medio de algo.”
Brian negó con la cabeza, “Si señora. Sra. Henderson. Estoy casi seguro de que su oficina me dijo que los esperara a las dos esta tarde.”
“Esa fue la hora original. Aisha me dijo que quería reprogramar-” La señora Henderson se interrumpió y le lanzó a Aisha una mirada dura.
Aisha sonrió, se encogió de hombros y se levantó de un salto, así que estaba sentada al final del mostrador de la cocina. “¿Qué? Hay una película que quiero ver esta tarde con mis amigos.”
“Si hubieras preguntado, podría haber dicho que sí”, le dijo Brian, “Ahora probablemente voy a decir que no.”
“No es tu decisión, hermano, no estoy viviendo contigo todavía”, ella levantó le mostro el dedo del medio con las dos manos.
Brian parecía que iba a decir algo más, pero luego se detuvo. Suspiró, luego dirigió su atención a la trabajadora social de Aisha, “Lo siento por esto.”
Ella frunció el ceño, “Yo también. Debería haber llamado para comprobar, dada la historia de Aisha de torcer la verdad.” Miró su cuaderno y pasó la página, “Si quieres reprogramar, hmmm, me temo que ya llené la ranura de la tarde, pero tal vez ¿Este fin de semana…?”
Brian le dio a Aisha una mirada molesta, “Ya que está aquí, si estás dispuesta a pasar por alto los muebles que no hemos terminado de armar, podríamos hacerlo ahora.”
“¿Si estás seguro? ¿Qué hay de su... compañera?” Ella me miró.
Mi rubor probablemente no se había ido, y sospecho que me sonrojé un poco más de repente al ser puesta en medio de una situación incómoda. Probablemente no ayudó a desvanecer ninguna impresión equivocada que ella había percibido.
“Ella es una amiga, me estaba ayudando. Taylor, no estoy seguro de cuánto tiempo será esto. No quiero perder tu tiempo, pero me sentiría mal si te fueras tan pronto después de venir hasta aquí. Si quieres quedarte y relajarte, podría llevarte de regreso después.”
Cada parte socialmente torpe de mi cerebro ansiaba tomar la ruta de escape ofrecida, hacer mi salida, enfriarme. Fue difícil decir por qué no lo hice.
“Me quedaré, si no voy a estar en el camino. No tango planes para la tarde.”
Cuando Brian sonrió, me di cuenta de por qué no había aprovechado la oportunidad de irme.
La mujer volvió a examinarme en detalle. Ella me preguntó: “¿Estás en su clase en línea?”
Negué con la cabeza.
“No. Pareces un poco joven para eso.” Entonces ella me desafió, “¿Por qué no estás en la escuela?”
“Um”, dudé. Mantente lo más cerca posible de la verdad. “Estuve al borde de una de las explosiones de bombas y tuve una conmoción cerebral. Estoy faltando a clases que esté completamente mejor.”
“Ya veo. ¿Estás segura de que ensamblar muebles es lo que pretendía el médico cuando te dijo que descansaras y te recuperases?”
Sonreí torpemente y me encogí de hombros. Hombre, realmente estaba esperando no estar estropeando esto para Brian.
“Entonces”, Brian habló con la Sra. Henderson, “¿Quería mirar mi casa y ver el espacio que aparté para Aisha? Supongo que esta es una oportunidad para que revise un lugar antes de que la familia se apresure a barrer todo debajo de la alfombra.”
“Mmm”. Una respuesta no coercitiva. “Vamos al balcón, y puede contarme sobre el área y las escuelas cercanas.”
Brian abrió el camino y sostuvo la puerta para el asistente social. Se cerró detrás de él, dejándome con Aisha, que todavía estaba sentada en el mostrador de la cocina. Le di una pequeña sonrisa y recibí una mirada fría y penetrante a cambio. Incómoda, volví mi atención a la mesa y traté de ver qué podía hacer por mi cuenta, con la segunda pata.
“Así que. ¿Estás en el equipo de mi hermano?”
¿Qué? Estuve orgullosa de mí misma cuando apenas perdí el ritmo. “¿Equipo? Sé que hace boxeo, o boxeaba, al menos, pero-”
Ella me dio una mirada divertida, “Vas a hacerte la tonta, ¿verdad?”
“No estoy entendiendo. Lo siento.”
“Claro.” Se inclinó hacia atrás y pateó un poco las piernas.
Volví mi atención de nuevo a la pata de la mesa. No llegué muy lejos antes de que ella me interrumpiera de nuevo.
“Mira, sé que estás en su equipo. Proceso de eliminación, tienes que ser la chica bicho.”
Negué con la cabeza, tanto para negarlo como para exasperarme. ¿Qué carajo, Brian?
“Me dijo que tenía poderes, no dijo lo que eran. Como tiene poderes, cree que hay una posibilidad de que yo también los tenga. No quería que me sorprendiera. Descubrí quién era él después de eso, vi algo sobre algunos villanos que robaban un casino una noche en la que no estaba en casa, comencé a registrar las veces que no estaba disponible y seguía coincidiendo. Lo confronté y no hizo un buen trabajo negándolo.”
Con la esperanza de desequilibrarla, puse en mi rostro la más convincente expresión de sorpresa con los ojos abiertos tanto como podía “¿Estás diciendo que tu hermano es un supervillano?
Parpadeó dos veces, luego dijo, lentamente, como si estuviera hablando con alguien con una discapacidad mental, “Siiiii. Y estoy diciendo que tú también lo eres. ¿Por qué otra razón se juntaría mi hermano contigo?”
Auch. Eso dolió.
Me ahorré tener que dar una respuesta y mantener la farsa cuando Brian y la asistente social regresaron del balcón.
La asistente social estaba diciendo: “...dudoso, con la lista de espera.”
“Ella está en el territorio y estaría ingresando a la escuela al mismo tiempo que el resto de los estudiantes de noveno grado.” Brian respondió, mirando mal a Aisha, “Y eso significaría separarla de las malas influencias que tiene alrededor donde está viviendo ahora.”
Aisha le mostró el dedo, otra vez.
“Mmm”, respondió la asistente social, mirando de Aisha hacia él. “Me gustaría ver tu habitación después?”
“¿Mía? ¿No de Aisha?”
“Por favor.”
Brian condujo a la asistente social hasta las escaleras que conducían a su habitación, que daba al resto del departamento.
“Tal vez debería ver cómo reaccionas si lo grito en voz alta”, sugirió Aisha. Ella puso un acento falso, “¿Cómo te llamas, otra vez?”
Giré los ojos.
“¿No vas a decir? Como sea.” Sus manos se ahuecaron alrededor de su boca como si estuviera gritando, gritó burlonamente en un volumen apenas por encima del habla regular, “¡Bichito y Grue, en casa!”
Miré hacia arriba, esperando que Brian y la asistente social no estuvieran al alcance del oído. El murmullo de conversación allí arriba no parecía haber sido interrumpido por lo que Aisha había dicho.
“Parece que estarías en una situación de perder-perder, anunciándolo así”, le respondí, “O tienes razón, y molestas a dos personas que realmente querrás evitar enojar, o estás equivocada y te ves como una loca.”
“¿Y si ellos ya piensan que estoy un poco loca? ¿Qué tengo que perder?”
“No sabría decir.” Apreté el cerrojo, revisé la pata de la silla y la encontré sólida como una roca. Pasé al siguiente. “¿Qué tienes por ganar?”
“Vaaaamos”, ella se quejó, “Solo admítelo.”
Mi corazón latía con fuerza cuando Brian y la asistente social bajaron las escaleras. Aisha, por su parte, pegó una amplia y falsa sonrisa en su rostro para saludarlos. Brian hizo pasar a la mujer al segundo dormitorio, pero no entró con ella. Se detuvo para mirarme.
“Taylor, no necesitas hacer eso por tu cuenta.”
“Está bien”, dije. Mirando hacia arriba, donde Aisha estaba sentada en la encimera, agregué: “Es una buena distracción.”
“Lo siento. Creo que tardaremos solo un minuto más.”
Resultó cierto. La asistente social salió de la habitación de Aisha, echó un vistazo por el baño y luego investigó los armarios y la nevera.
La Sra. Henderson habló con Aisha, “Me gustaría que salgas al balcón por un minuto.”
“Lo que sea.” Aisha saltó del mostrador y se dirigió hacia afuera.
“Y”, dijo, volviéndose hacia Brian, “Tal vez quieras que tu amiga espere afuera también.”
“Realmente no tengo nada que esconder”, respondió, mirando hacia mí.
“Bien. Permítanme comenzar diciendo que esto es mejor que la mayoría.”
“Gracias.”
“Pero tengo preocupaciones.”
Se podía ver la expresión de Brian cambiar una fracción, ante eso.
“Leí los documentos y planes que me enviaste por correo electrónico. Usted tiene un plan sólido en mente para la contabilidad, el pago de las facturas, ayudarla con su educación, posibles gastos adicionales, el presupuesto para la ropa e incluso para ahorrar dinero para la universidad. En muchos aspectos, este es el tipo de situación que deseo, con la mayoría de mis casos.”
“¿Pero?”
“Pero cuando miro este lugar, veo que lo has hecho muy tuyo. Los muebles, las decoraciones, las obras de arte, parecen apuntar a tu personalidad, dejando muy poco espacio para Aisha, incluso en el espacio que has reservado para ella.”
Brian pareció un poco aturdido por eso. “Ya veo.”
“Mire, Sr. Laborn, debemos considerar la perspectiva de Aisha. Ella es una fugitiva en serie. Ella claramente no ve la casa de su padre como un hogar. Se debe tener cuidado adicional para asegurarse de que ella vea esto como tal. Suponiendo que ella termina aquí y no en casa de su madre.”
“Mi madre,” la expresión de Brian tomó un tono más serio.
“Soy consciente de sus preocupaciones sobre el tema de la madre de Aisha, Sr. Laborn.”
Mi celular sonó una vez en mi bolsillo de sudadera. Lo ignoré.
Brian suspiró, flaqueándose un poco, “¿Esto es reparable?”
“Sí. Involucre a Aisha en la decoración, esté dispuesto a comprometer sus gustos y su estética para que sienta que este también es su espacio”, dijo, “sé que no será fácil. Aisha es difícil a veces, estoy segura de que ambos podemos estar de acuerdo es eso.”
Estaba empezando a gravitar hacia esa conclusión yo misma.
“Sí”, Brian asintió, “Entonces, ¿qué sigue?”
“Haré una visita a la casa de su madre en una semana y media, si recuerdo bien. Si desea enviarme otro correo electrónico cuando sienta que ha enmendado este pequeño problema, y ​​las pocas cosas que le señalé durante la inspección, podría hacer arreglos para visitarlo nuevamente.”
“Eso sería fantástico.”
“Tenga en cuenta que tengo una carga de trabajo desbordante, y probablemente no pueda pasar hasta al menos una semana después de que me haya avisado.”
“Gracias”, dijo Brian.
“¿Alguna pregunta?”
Sacudió la cabeza.
“Entonces le deseo suerte. Para disculparme por el tiempo inesperado de la cita, le haré una oferta de una sola vez para quitarle a Aisha de sus manos. Si ella insiste ser suspendida, puedo presentarle a otra persona que siguió ese camino, mientras voy a las citas de esta tarde.”
Brian sonrió. No es exactamente esa sonrisa increíble que había visto tan a menudo, pero una bonita sonrisa, no obstante, “Creo que se perderá la película a la que quería ir.”
“Parece”, el trabajador social sonrió con complicidad. “Siga así, Sr. Laborn. Aisha tiene suerte de tenerlo.”
Brian se animó un poco al respecto.
La reunión no duró mucho después de eso, y Aisha fue arrastrada quejándose por la asistente social. No pude respirar con alivio hasta que se fueron. Incluso entonces, estaba inquieta, sabiendo cuán fuertes habían sido las sospechas de Aisha.
Recordando que mi teléfono había sonado, busqué mi teléfono celular para ver cuál había sido el mensaje. Mientras mantuve presionado el botón para desbloquearlo, le dije a Brian: “Aisha sabe sobre los Undersiders, parece.”
“Mierda. Lo siento”, hizo una mueca de dolor, “Si pensara que te encontrarías con ella, te habría dado una advertencia. ¿No dijiste nada?”
“Fingí no saber de qué demonios estaba hablando, por poco que sirvió. ¿Esto va a ser un problema?”
“Ella prometió que no le diría nada a nadie... y realmente me molesta que haya sido lo suficientemente indiscreta para plantear el tema con alguien a quien no había dado mi consentimiento. Pero Aisha no lo diría por contarlo. Creo que ella probablemente estaba jugando contigo.”
“Si estás seguro”, tenía mis reservas, pero no estaba segura de querer presionarlo sobre el tema, cuando ya estaba estresado.
“Bastante seguro”, suspiró.
Miré mi teléfono celular. Era de Lisa.
prdn x interrumpir besukeo. los dos tienen q volver rapido. se sta yendo todo ala mierda
Sentí un poco de calor en las mejillas mientras me tomé mucho cuidado de borrar el texto. Cuando terminé, me volví hacia Brian. “Lisa dice que algo está pasando. Ella dice que nos apresuremos a volver.”
“Que hinchapelotas”, dijo Brian. “Esperaba... ah carajo. Supongo que no vamos a armar todo esto, ¿eh?”, Me sonrió.
Le devolví la sonrisa, “En otra ocasión.”
Él me dio una mano para ayudarme a ponerme de pie. ¿Estaba siendo optimista u observadora cuando noté que su mano tal vez se demoraba medio segundo más de lo necesario en la mía?
¿Estaba una parte de mi temiendo esas posibilidades, esperando que no fuera ni un deseo mio ni una observación precisa de él? Porque no podía decir si me asustaba, o si solo quería que hubiera una parte cuerda de mí con una objeción.
Mierda. Mentalmente avancé mi línea de tiempo. No más de una semana, y tendría que llevar lo que sabía sobre los Undersiders al Protectorado. No estaba segura de confiar en mí misma por más tiempo que eso.

Capítulo Anterior < Indice > Capítulo Siguiente

submitted by master_x_2k to Parahumanos [link] [comments]


2016.08.15 21:23 ShaunaDorothy Il comunismo e la famiglia - L’approccio marxista alla liberazione delle donne (1 - 2)

https://archive.is/VHGvA
Spartaco n. 79 Aprile 2016
Il comunismo e la famiglia
L’approccio marxista alla liberazione delle donne
(Pagine di Donne e Rivoluzione)
Nella Dichiarazione di principi e alcuni elementi di programma della Lega comunista internazionale (quartinternazionalista) abbiamo esposto il nostro compito di “costruire dei partiti leninisti come sezioni nazionali di un’internazionale centralista-democratica il cui scopo è di condurre la classe operaia alla vittoria attraverso rivoluzioni socialiste in tutto il mondo” (Bollettino di supplemento a Spartaco, aprile 1998). Solo con la presa del potere, il proletariato può porre fine al sistema capitalista e aprire la strada ad un mondo senza sfruttamento né oppressione. Una componente decisiva della nostra prospettiva è la lotta per l’emancipazione delle donne, la cui oppressione risale alla nascita stessa della proprietà privata e non può essere eliminata senza l’abolizione della divisione in classi della società.
La Dichiarazione spiega che il nostro obiettivo ultimo è la creazione di una nuova società, una società comunista:
“la vittoria del proletariato a scala mondiale metterebbe al servizio dei bisogni umani un’abbondanza materiale inimmaginabile, porrebbe le basi per eliminare le classi sociali e sradicare la disuguaglianza sociale basata sul sesso e l'abolizione stessa del significato sociale di razza, nazione e etnia. Per la prima volta il genere umano prenderà in mano le redini della storia, e controllerà la sua creatura, la società, liberando potenzialità umane sinora inconcepibili, e portando ad un colossale avanzamento della civiltà. Solo allora sarà possibile realizzare il libero sviluppo di ogni individuo come condizione per il libero sviluppo di tutti”.
In passato, la maggioranza delle tendenze che si definivano marxiste condividevano l’obiettivo di una società comunista, anche quando erano in disaccordo su tutto il resto. Ma dopo il crollo dell’Unione Sovietica nel 1991-92 non è più così. La Lci è sola nel sostenere la prospettiva del comunismo a scala mondiale, nel senso spiegato per la prima volta da Karl Marx e Friedrich Engels.
Il clima ideologico della “morte del comunismo” si è tradotto nel predominio di idee false e restrittive sul significato del marxismo. Nel senso comune, il comunismo è stato ridotto al livellamento economico (l’eguaglianza a un modesto livello di redditi e consumi), basato sulla proprietà statale delle risorse economiche. Al contrario, la base materiale della realizzazione del programma marxista risiede nel superamento della penuria economica tramite l’incremento della produttività del lavoro. Perché si realizzi pienamente serviranno diverse generazioni di sviluppo socialista in un’economia collettivizzata su scala mondiale. Allora si svilupperà una società in cui lo Stato (lo speciale apparato di coercizione che difende l’ordinamento della classe dominante con dei corpi di uomini armati), si sarà estinto; in cui le appartenenze nazionali saranno scomparse e in cui l’istituzione della famiglia, la sorgente principale dell’oppressione delle donne, sarà stata sostituita da strumenti collettivi per crescere e socializzare i bambini e dalla più compiuta libertà di relazioni tra i sessi.
Il marxismo e la “natura umana”
In passato, anche quegli intellettuali che consideravano inaccettabile o irrealizzabile una simile società, sapevano tuttavia che era proprio questo che i marxisti chiamavano comunismo. Per esempio, ne Il disagio della civiltà (1930), una presentazione divulgativa della sua concezione del mondo, Sigmund Freud tratteggiò una breve critica del comunismo. Non vi sono prove che Freud avesse studiato le opere di Marx ed Engels, né quelle di Lenin e degli altri dirigenti bolscevichi. La sua comprensione (e il suo fraintendimento) del comunismo erano condivisi da molti intellettuali europei e americani dell’epoca, indipendentemente dalle convinzioni politiche.
Freud basava la sua critica del comunismo sull’idea che “la tendenza aggressiva sia nell’uomo una disposizione pulsionale originaria e indipendente”. Ne concludeva che il progetto comunista di società armonica andrebbe contro la natura umana:
“Non è affar mio la critica economica del sistema comunista; non posso sapere se l’abolizione della proprietà privata sia opportuna e proficua. Ma sono in grado di riconoscere che la sua premessa psicologica è un’illusione priva di fondamento. Con l’abolizione della proprietà privata si toglie al desiderio umano di aggressione uno dei suoi strumenti, certamente uno strumento forte ma, altrettanto certamente, non il più forte. Quanto alle differenze di potere e prestigio, che l’aggressività sfrutta a proprio uso, nulla è stato in esse mutato, nulla cambia nell’essenza dell’aggressione (...). Se si sopprime il diritto personale ai beni materiali, il privilegio rimane nelle relazioni sessuali, ove diviene inevitabilmente fonte di grandissima invidia e rabbiosa ostilità tra esseri umani che per altri rispetti sono stati messi alla pari. Se si abbattesse anche questo ostacolo giungendo alla completa liberazione della vita sessuale, se si abolisse cioè la famiglia, cellula germinale della civiltà, pur non potendosi prevedere le nuove vie che imboccherebbe l’evoluzione della civiltà una cosa sarebbe certa, che questo lato incancellabile della natura umana la seguirà anche colà.”
Freud aveva giustamente compreso che, nella visione comunista della società del futuro, la famiglia si sarebbe estinta e ci sarebbe stata una “completa liberazione della vita sessuale”. L’errore della sua concezione consisteva nel fatto che i marxisti non ritengono sia possibile la semplice aboli-zione della famiglia. Le funzioni necessarie che essa svolge, specialmente la crescita e l’educazione delle future generazioni, devono essere sostituite con dei modi socializzati per crescere i bambini e svolgere i lavori domestici.
Benché Freud non possieda più l’autorità ideologica di un tempo, resta diffusa l’idea che la “natura umana” renda impossibile un mondo comunista, anche se nella fattispecie le spiegazioni possono differire. Noi marxisti da parte nostra ribadiamo che è la penuria materiale a generare la feroce corsa al possesso di risorse insufficienti. Per questo il comunismo diverrà possibile solo in condizioni di abbondanza materiale finora sconosciute, accompagnate da un gigantesco balzo in avanti del livello culturale della società. É l’esistenza delle classi, espressa oggi nella forma dell’ordine capitalista-imperialista in decadenza, che infesta la società umana con brutalità e violenza. Come spiegò lo scrittore marxista Isaac Deutscher nel suo discorso su “L’uomo socialista” (1967), “Homo homini lupus è il grido di battaglia contro il progresso e il socialismo della gente che agita lo spettro dell’eterno lupus umano nell’interesse del lupus reale e sanguinario dell’imperialismo contemporaneo”. [enfasi originali]
Freud invece considerava la “aggressività innata” nelle relazioni tra i sessi il problema fondamentale della natura umana. E quindi? La patologia sociale associata a quella che Freud percepiva come rivalità sessuale, avrebbe poca ragion d’essere in una società comunista completamente libera, in cui la vita sessuale sarà indipendente dall’accesso al cibo, all’abitazione, all’educazione e alle comodità, indipendente dalla possibilità di soddisfare i bisogni della vita quotidiana. Quando la famiglia si sarà estinta, assieme allo Stato e alle classi sociali, sostituita dall’educazione collettiva dei bambini, una nuova psicologia e una nuova cultura si svilupperanno tra coloro che cresceranno nelle nuove condizioni. I valori sociali patriacali (“mia” moglie, i “miei” figli) scompariranno assieme al sistema oppressivo che li ha generati. Le relazioni dei bambini tra loro e con le persone che li educheranno e guideranno saranno multiformi, complesse e dinamiche. É l’istituzione della famiglia che lega il sesso e l’amore alla proprietà, conferendo il marchio del “peccato” a tutto ciò che esula dalle pastoie della monogamia eterosessuale.
Sotto il capitalismo, la famiglia, connessa da un intreccio di fili al funzionamento fondamentale del “libero mercato” economico, è il principale meccanismo dell’oppressione delle donne e dei giovani. La famiglia, lo Stato e la religione organizzata sono i tre oppressivi pilastri su cui si regge l’ordinamento capitalista. Nei paesi del terzo mondo, la povertà e un’ancestrale arretratezza, fomentate dal dominio imperialista, conducono inesorabilmente a pratiche oppressive come il velo, il prezzo delle spose e la mutilazione genitale femminile.
Si potrebbe credere che nelle società capitaliste avanzate come gli Stati Uniti, la vita personale sia più complicata, più vicina a sceneggiati tipo Modern Family o Transparent che ai telefilm degli anni Cinquanta, stile Papà ha ragione. Ma le scelte personali sono sempre condizionate dalle leggi, dai meccanismi economici e dai pregiudizi della società divisa in classi, specialmente per i lavoratori e per i poveri. La sostituzione della famiglia con istituzioni collettive è l’aspetto più radicale del programma comunista e comporterà i cambiamenti più profondi e fondamentali della vita quotidiana, anche quella dei bambini.
I nostri oppositori nella sinistra e la caccia alle streghe sessuofoba
Oggigiorno non incontriamo praticamente più la visione di una società priva dell’istituzione oppressiva della famiglia, neppure tra la maggioranza di coloro che sostengono di promuovere il marxismo, il socialismo e la liberazione delle donne. Sono decenni che gli stalinisti, abbracciando il dogma anti-marxista del “socialismo in un paese solo”, hanno abbandonato la concezione della necessità di una società socialista a scala mondiale per realizzare appieno la liberazione umana, anche per le donne. Una delle conseguenze fu la riabilitazione da parte degli stalinisti della famiglia oppressiva come baluardo “socialista”. Abbiamo approfondito questa materia in “La Rivoluzione russa e l’emancipazione delle donne” (Spartacist, edizione inglese n. 59, primavera 2006).
Altri presunti marxisti contemporanei, alcuni sedicenti trotskisti, si limitano ad accodarsi alla dottrina femminista (borghese) prevalente, quando si occupano della questione della liberazione delle donne, accettando implicitamente le istituzioni della famiglia e dello Stato capitalista. Ne troviamo un esempio nel loro odio nei confronti della Spartacist League negli Usa e della Lci, a causa della nostra difesa dei diritti della North American Man/Boy Love Association (Nambla) [Associazione nordamericana per l’amore tra uomini e ragazzi], un’organizzazione che rivendica la legalizzazione delle relazioni sessuali consensuali tra adulti e giovani, e di altri che sono stati perseguitati per simili “deviazioni” sessuali. La Lci ha coerentemente contrastato l’intervento governativo nella vita privata e rivendica la cancellazione di tutte le leggi contro i “crimini senza vittime”, attività consensuali come la prostituzione, l’uso di droghe o la pornografia.
Le invettive contro Nambla di molti radicali e femministe esprimono i “valori famigliari” propugnati dai politicanti e dai demagoghi della borghesia. Sono decenni ormai che è in atto una multiforme controffensiva sessuofoba sponsorizzata dal governo: odio verso gli omosessuali, caccia alle streghe ai danni dei lavoratori dell’educazione, divieti di distribuire anticoncenzionali e di insegnare educazione sessuale ai giovani, che culmina nell’incarcerazione dei “devianti”. Questo assalto reazionario è stato accompagnato dal terrorismo extra-legale, come gli attentati dinamitardi che hanno preso di mira le cliniche che praticano aborti. Questa persecuzione mira in gran parte a rafforzare lo Stato borghese che irreggimenta la popolazione e a diffondere il panico per allontanare l’attenzione dalla reale brutalità che è la vita in questa società contorta, bigotta e razzista.
In passato, in vari articoli, abbiamo esplorato diversi esempi di come possa essere ambigua la vita sessuale, in una società deformata dalla diseguglianza di classe e dall’oppressione razziale e sessuale, che genera brutture e sofferenze. Abbiamo sempre sostenuto che l’abuso dei bambini è un crimine crudele e orrendo, ma che molti contatti sessuali sono del tutto consensuali e innocui. Chi mescola deliberatamente tutto, dalle carezze reciproche tra fratelli al crimine efferato dello stupro di un bambino da parte di un adulto, crea un clima di isteria sessuofoba in cui i responsabili delle vere violenze sui bambini spesso se la cavano. Abbiamo evidenziato che le inclinazioni sessuali di una specie di mammiferi gregari come l’homo sapiens, si lasciano ingabbiare a fatica nella rigida monogamia eterosessuale decretata dalla morale borghese.
Per garantire un minimo di protezione dalla persecuzione statale ai giovani che vogliono fare sesso (o anche semplicemente sexting), ci opponiamo alle leggi reazionarie sulla “età del consenso”, con cui lo Stato decreta un’età arbitraria alla quale si può fare sesso (età che comunque cambia a seconda delle leggi di ciascuna epoca e paese). La nostra bussola in queste materie è l’opposizione allo Stato capitalista e ai suoi tentativi di rafforzare e mantenere l’ordinamento borghese, basato sullo sfruttamento. Concretizziamo così nelle condizioni attuali il nostro obiettivo: la completa liberazione sessuale di tutti, inclusi bambini e adolescenti, in un futuro comunista. Questo è importante soprattutto per i giovani adulti, che oggi si trovano a dover trascorrere gli anni successivi alla pubertà incatenati alla dipendenza dai genitori. Chiediamo uno stipendio pieno per tutti gli studenti, che renda i giovani davvero indipendenti dalla famiglia, come parte del nostro programma di educazione gratuita e di qualità per tutti.
In netto contrasto, l’International socialist organization (Iso) rifiuta di chiedere l’abolizione delle leggi in vigore sull’età del consenso. In un articolo intitolato “I giovani, la sessualità e la sinistra”, Sherry Wolf, un pezzo grosso dell’Iso, ha agitato il forcone contro David Thorstad, un sostenitore di Nambla, accusandolo di essere “il più rumoroso tra i vecchi difensori della pederastia nella sinistra” (socialistworker.org, 2 marzo 2010). Citando il suo libro, Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Haymarket Books, 2009) ha detto: “É impossibile che un bambino esprima un vero consenso a un uomo di 30 anni, senza lasciarsi condizionare dalla disuguaglianza di potere”. L’articolo di Wolf continua: “Nella nostra società, adulti e bambini non sono alla pari sul piano emotivo, fisico, sociale o economico. I bambini e gli adolescenti più giovani non hanno la maturità, l’esperienza o il potere di prendere decisioni davvero libere sui loro rapporti con gli adulti. Senza queste, non esiste vero consenso”.
“Decisioni davvero libere”? A questa stregua nemmeno la maggior parte delle relazioni tra adulti soddisfano questo criterio di consenso. In pratica Wolf affida tutti i minori di 18 anni e i loro partner al potere dello Stato borghese. L’unico principio guida per qualsiasi relazione sessuale dev’essere quello del consenso effettivo: vale a dire, del reciproco accordo e comprensione tra le persone coinvolte, indipendentemente dall’età, dal genere o dalle preferenze sessuali.
Il fatto che l’Iso abbandoni i giovani nelle mani dello status quo sessuale oppressivo ne riflette l’adattamento ai pregiudizi dell’ordinamento capitalista e agli atteggiamenti retrogradi della popolazione. In ultima analisi, questo deriva dalla storica opposizione dell’Iso a qualsiasi prospettiva di mobilitazione rivoluzionaria della classe operaia per la presa del potere statale, per la creazione di uno Stato operaio (la dittatura del proletariato) e per la creazione delle basi di una società comunista. Per l’Iso il socialismo è più o meno un’estensione cumulativa della “democrazia” a tutti i settori degli oppressi, di cui la classe operaia sarebbe uno dei tanti. L’Iso cerca di fare pressione sui capitalisti perché riformino il loro ordine di sfruttamento. La sua prospettiva per la liberazione delle donne riflette la stessa commovente fiducia nel potere delle riforme.
Perché i marxisti non sono femministi
É interessante notare che negli ultimi anni, l’Iso ha iniziato una discussione sulle teorie della liberazione femminile nelle pagine del suo giornale, il Socialist Worker. Sembra che ciò si debba al desiderio di abbandonare la tradizionale opposizione al femminismo in quanto ideologia borghese per appropriarsi dell’etichetta del femminismo o del “femminismo socialista”. Per esempio, durante una presentazione tenuta a Socialism, la conferenza dell’Iso del 2013 (riprodotta in “Marxismo, femminismo e lotta per la liberazione”, socialistworker.org, 10 luglio 2013), Abbie Bakan (che all’epoca era una nota esponente dei Canadian International Socialists, cugini politici dell’Iso), spiega: “La pretesa teorica secondo cui può esistere un approccio marxista coerente favorevole alla ‘liberazione delle donne’ ma contrapposto al ‘femminismo’ è priva di senso.”
La recente adozione esplicita del “femminismo socialista” da parte dell’Iso non è che un differente involucro dello stesso contenuto liberale. Ad ogni modo, ci dà la possibilità di riaffermare la storica posizione marxista sulla famiglia e di sottolineare quanto l’emancipazione delle donne sia fondamentale e inseparabile dalla rivoluzione socialista. Contrariamente a quanto sostiene l’ideologia femminista, la piena eguaglianza legale non può trascendere l’oppressione delle donne, le cui radici si trovano nella famiglia e nella proprietà privata.
Noi abbiamo sempre insistito sul fatto che marxismo e femminismo sono storicamente nemici politici. Questa affermazione richiede una spiegazione. Negli Stati Uniti e in altri paesi, è comune usare il termine “femminista” come sinonimo dell’idea che uomini e donne dovrebbero essere uguali. Ma il femminismo, nell’opporsi alla diseguaglianza, accetta i confini della società capitalista attuale. Come ideologia il femminismo nacque alla fine del diciannovesimo secolo, come riflesso delle aspirazioni di uno strato di donne della borghesia e della piccola borghesia, che reclamavano l’accesso alle prerogative della loro classe: la proprietà e la trasmissione ereditaria, le professioni e il diritto di voto. I marxisti vogliono molto di più di quest’idea restrittiva della “uguaglianza di genere”.
Noi marxisti sappiamo che la liberazione delle donne non può avvenire senza la liberazione dell’intera specie umana dallo sfruttamento e dall’oppressione: questo è il nostro obiettivo. Esso venne ben formulato più di un secolo fa in La donna e il socialismo (1879), un classico del marxismo scritto da August Bebel, venerato dirigente del Partito socialdemocratico tedesco. Nelle sue varie edizioni, quest’opera fu letta da generazioni di milioni di operai fino alla Prima guerra mondiale. Non troverete una simile ricchezza visionaria in nessuno degli scritti dell’Iso su questo argomento:
“La donna sceglierà la sua attività lavorativa in quel campo che meglio risponde alle sue inclinazioni, al suo talento e ai suoi desideri, e lavorerà in condizioni identiche a quelle dell’uomo. Operaia in qualche industria o mestiere, di lì ad un’ora essa diventa educatrice e maestra, per esercitare subito dopo qualche arte od occuparsi di qualche scienza. Per compiere dopo ancora qualche funzione amministrativa” (La donna e il socialismo, nostra traduzione).
La descrizione di Bebel della natura appagante del lavoro in una società socialista, è importante specialmente perche vale sia per le donne sia per gli uomini. Questo fa capire la ragione essenziale per cui marxismo e femminismo si escludono e sono anzi antitetici. Le femministe considerano come fondamentale la divisione della società in donne e uomini, mentre i socialisti sanno che gli operai, uomini e donne, devono lottare insieme per porre fine all’oppressione e al comune sfruttamento da parte della classe capitalista.
Falsificazione del pensiero di Marx
Nel quadro della svolta teorica verso il “femminismo socialista”, l’Iso promuove il libro di Lise Vogel, Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Haymarket Books, 2013). Pubblicata nel 1983, quest’opera è stata ristampata nell’ambito della Serie Historical Materialism con l’introduzione elogiativa di due accademici sostenitori dell’ultra-riformista New Socialist Group. L’audience “socialista femminista” cui si rivolgeva Vogel era già praticamente svanita trent’anni fa. Ma poiché Vogel si presenta come la rappresentante del polo marxista tra gli intellettuali o nel movimento “socialista femminista”, pubblicarne il libro oggi è in sintonia con la politica dell’Iso.
Nel capitolo introduttivo, Vogel prende una posizione di equidistanza tanto dalle femministe non marxiste quanto dai marxisti non femministi. Si pone come obiettivo principale l’analisi della natura dell’oppressione delle donne nel quadro della struttura e delle dinamiche del sistema economico capitalista. La sua presentazione delle idee di Marx ed Engels è confusa, pomposa e contraddittoria. Si concentra principalmente sul rapporto tra il lavoro domestico, casalingo e la riproduzione generazionale della forza-lavoro. Per Vogel, l’oppressione delle donne è basata strettamente sul lavoro domestico (non retribuito) delle donne. Affermando che “la categoria di ‘famiglia’... è carente come punto di partenza analitico”, dimostra di ignorare le questioni più ampie sul ruolo della famiglia nell’oppressione delle donne e dei bambini e la sua importanza come pilastro fondamentale dell’ordinamento capitalista. La famiglia serve ad atomizzare la classe operaia, a diffondere l’individualismo borghese che fa da barriera alla solidarietà di classe.
Mentre lei stessa presenta una visione restrittiva dell’oppressione delle donne, Vogel accusa falsamente Engels di essere un “determinista economico”, limitandosi ad ignorare il lato culturale e sociale della ricca argomentazione di Engels ne L’origine della famiglia, della proprietà privata e dello Stato (1884). Tanto per fare un esempio, si lamenta per il fatto che Engels “non lega chiaramente lo sviluppo di una sfera speciale associata alla riproduzione della forza-lavoro all’emergere della società di classe, o almeno della società capitalista”. Qui sembra intendere che Engels non dimostra come lo sviluppo della società di classe abbia condizionato il ruolo delle donne nella crescita dei bambini. Ma questo è semplicemente falso.
Ne L’origine della famiglia, della proprietà privata e dello Stato, Engels descrive lo sviluppo della famiglia a partire dall’originaria divisione in classi della società nell’epoca neolitica. Basandosi sulle informazioni allora disponibili, Engels fece ampio uso della ricerca pionieristica condotta da Lewis Henry Morgan tra gli irochesi dello Stato di New York, per capire le antiche società pre-classiste. Engels descrisse come l’invenzione dell’agricoltura abbia creato un surplus sociale che per la prima volta consentì lo sviluppo di una classe dirigente oziosa che viveva del lavoro altrui. La famiglia, e in particolare la monogamia delle donne, era necessaria per garantire l’ordinato passaggio della proprietà e del potere agli eredi del patriarca, alle generazioni successive della classe dominante. Se è vero che oggi si sa molto di più sui primi periodi della società umana rispetto all’epoca di Engels, la sua concezione ha fondamentalmente superato la prova del tempo.
Vogel non analizza il ruolo sociale della famiglia per la classe operaia sotto il capitalismo, che consiste nel crescere le nuove generazioni di schiavi salariati. Nel Capitale Marx spiegò che il costo della forza-lavoro è determinato dal costo del mantenimento e della riproduzione dell’operaio: le spese per la sua vita quotidiana, il costo del suo addestramento e del mantenimento della moglie e dei figli. Per accrescere i propri profitti il capitalista cerca di ridurre il costo del lavoro: non solo il salario del lavoratore, ma anche i servizi come la pubblica istruzione e la sanità, necessari al mantenimento del proletariato.
A volte le femministe criticano alcuni aspetti della famiglia, ma solo per lamentarsi dei “ruoli di genere”, come se il problema nascesse da chi deve lavare i piatti o dare il biberon al bambino. É l’istituzione della famiglia che, fin dall’infanzia, socializza le persone in modo che si comportino secondo norme precise, rispettino l’autorità e si abituino all’obbedienza e alla deferenza, abitudini molto utili ai profitti dei capitalisti. La famiglia è insostituibile per la borghesia come serbatoio della piccola proprietà privata e in alcuni casi della piccola produzione e fa da freno ideologico alla presa di coscienza sociale. Vogel ignora tutte queste questioni e si concentra solo sul “lavoro domestico” non retribuito delle donne.
L’obiettivo ultimo
Ancor più debole è la posizione di Vogel per quanto riguarda l’obiettivo ultimo della liberazione delle donne. Lo si capisce specialmente da ciò che omette. Vogel separa l’emancipazione delle donne dal superamento della scarsità economica e dalla sostituzione del lavoro alienato (nella fabbrica come nella casa) col lavoro creativo fonte di soddisfacimento. L’obiettivo ultimo di una società comunista e i mezzi per realizzarla sfuggono dai confini intellettuali del “femminismo socialista” di Vogel.
Nello spiegare la loro adesione ad una concezione materialista della società e del cambiamento sociale, Marx ed Engels non si riferivano solo al capitalismo e alle società classiste che lo avevano preceduto (come il feudalesimo). Fornirono anche la concezione materialista di una futura società senza classi. In effetti, fu proprio questa la loro divergenza fondamentale con le principali correnti socialiste dell’inizio del diciannovesimo secolo, cioè gli owenisti, i fourieristi e i saint-simoniani, riassunte da Engels ne Il socialismo dall’utopia alla scienza (che in origine faceva parte della sua polemica del 1878, Anti-Dühring). Marx ed Engels capivano che una società socialista, concepita come stadio iniziale del comunismo, richiede un livello di produttività del lavoro molto più elevata persino di quella degli attuali paesi capitalisti più avanzati. Ciò richiede una continua espansione delle conoscenze scientifiche e delle applicazioni tecnologiche.
Vogel non ha questa concezione. Lo si vede specialmente da come parla della Russia sovietica delle origini. Esprimendo grande apprezzamento per la concezione e per l’impegno di Lenin verso il superamento dell’oppressione delle donne, ne cita con approvazione il discorso del 1919, “I compiti del movimento operaio femminile nella repubblica dei Soviet”:
“Voi tutte sapete che, anche quando esiste una piena eguaglianza di diritti, quest’oppressione della donna continua in effetti a sussistere, perché sulla donna cade tutto il peso del lavoro domestico che, nella maggior parte dei casi, è il lavoro meno produttivo, più pesante, più barbaro. É un lavoro estremamente meschino che non può, neanche in minima misura, contribuire allo sviluppo della donna.
Perseguendo l’ideale socialista, noi vogliamo lottare per la completa realizzazione del socialismo e qui un vasto campo di lavoro si apre dinanzi alle donne. Oggi ci prepariamo seriamente a sbarazzare il terreno su cui edificare il socialismo, ma l’edificazione del socialismo comincerà soltanto quando, dopo aver realizzato l’uguaglianza completa della donna, ci accingeremo al nuovo lavoro insieme alla donna, liberata da un’attività meschina, degradante, improduttiva.”
Vogel sostiene erroneamente che quella di Lenin era una voce che gridava nel deserto. Afferma che il principale ostacolo al superamento dell’oppressione delle donne nell’originaria Russia sovietica era ideologico: i valori patriarcali prevalenti tra gli uomini, operai e contadini, e una presunta indifferenza alla liberazione delle donne da parte dei quadri, in maggioranza uomini, del partito bolscevico. Scrive Vogel:
“Le osservazioni di Lenin sullo sciovinismo maschilista non acquistarono mai forma programmatica e la campagna contro l’arretratezza ideologica maschile restò nel migliore dei casi un tema di secondo piano nella pratica bolscevica. Ciononostante, le sue affermazioni sul problema furono una testimonianza molto rara della sua serietà: i contributi teorici di Lenin non riuscirono a lasciare un’impressione durevole”.
In verità, il governo sovietico mise in campo sforzi enormi per sollevare le donne della classe operaia dal peso dei lavori domestici e dalla cura dei figli, istituendo cucine, lavanderie, asili e altre strutture collettive. Sia i bolscevichi che l’Internazionale comunista costituirono degli speciali dipartimenti per il lavoro tra le donne. Nell’originario Stato operaio sovietico, lo Zhenotdel era attivo sia nelle regioni europee che in quelle dell’Asia centrale.
I limiti delle politiche emancipazioniste del governo comunista di V.I. Lenin e Leon Trotsky non erano ideologici ma nascevano dalle condizioni oggettive: la povertà di risorse materiali aggravata da anni di guerra imperialista e di guerra civile. In un articolo del 1923 intitolato “Dalla vecchia famiglia alla nuova”, che nel 1924 fu incluso nella raccolta Rivoluzione e vita quotidiana (un’opera che Vogel non menziona neppure), Trotsky spiegò:
“La preparazione fisica per le condizioni della vita e della famiglia nuova non possono anche in questo caso essere separate essenzialmente dal lavoro più generale della costruzione del socialismo. Lo Stato operaio deve diventare più ricco in modo da affrontare seriamente il problema dell’educazione pubblica dei ragazzi, della liberazione della famiglia dal fardello della cucina e dell’educazione pubblica dei bambini; cio è impensabile, inconcepibile senza un miglioramento sensibile di tutta la nostra economia. Abbiamo bisogno di fare grandi passi avanti in campo economico e solo se riusciamo a farli potremo liberare la famiglia dalle funzioni e dei lavori che ora la opprimono e la disintegrano. Il bucato dev’essere fatto in una lavanderia pubblica, i pasti debbono essere consumati in ristoranti pubblici, e le riparazione dei vestiti debbono esser fatte in laboratori pubblici. I figli debbano essere educati da buoni insegnanti che abbiano una vocazione reale per questo lavoro”.
La povertà era la sorgente di un’altra importante area di diseguaglianza tra uomini e donne nella prima Russia sovietica (cosa vera, peraltro, in ogni Stato operaio economicamente arretrato). Parliamo della mancanza di manodopera altamente qualificata, dotata di conoscenze avanzate e capacità tecniche. Gli operai qualificati dell’industria e i membri dell’intelligencja tecnica (ingegneri, architetti, ecc.) dovevano essere pagati di più degli operai non qualificati, anche se le differenze salariali erano molto inferiori che nei paesi capitalisti. Questo strato meglio retribuito della forza-lavoro, eredità del minuscolo settore capitalista moderno della Russia zarista, era formato in prevalenza da uomini. Anche se lo Stato operaio delle origini si sforzò di correggere questo problema, gli mancavano le risorse materiali per educare e addestrare come conduttrici di macchine o ingegneri un numero di donne sufficiente ad ovviare al predominio maschile nel settore.
Vogel conclude il suo libro con una previsione su come avverrà la transizione al comunismo dopo il rovesciamento del capitalismo:
“Di fronte alla terribile realtà dell’oppressione delle donne, i socialisti utopisti del diciannovesimo secolo invocarono l’abolizione della famiglia. La loro drastica rivendicazione continua tutt’ora a trovare dei sostenitori tra i socialisti. Al suo posto, il materialismo storico pone invece il difficile compito di ridurre e simultaneamente redistribuire il lavoro domestico, rendendolo parte integrante della produzione sociale della società comunista. Come lo Stato non viene ‘abolito’, ma si estingue, così deve estinguersi il lavoro domestico. La corretta gestione del lavoro domestico e del lavoro femminile durante la transizione al comunismo è dunque un problema decisivo per la società socialista, non fosse altro perché solo così si possono stabilire e conservare le condizioni economiche, politiche ed ideologiche di un’autentica liberazione delle donne. In questo processo, anche la famiglia, nella sua particolare forma storica di unità sociale consanguinea volta alla riproduzione di forza-lavoro da sfruttare in seno alla società divisa in classi, è destinata ad estinguersi, e con essa scompariranno sia i rapporti famigliari patriarcali, sia l’oppressione delle donne.” [enfasi nell’originale]
Ma come si potrà realizzare la riduzione e redistribuzione del lavoro domestico? Nel corso della transizione dalla dittatura del proletariato al comunismo compiuto, la trasformazione della famiglia sarà un corollario dell’espansione della produzione e della maggior abbondanza. La sua estinzione, o disintegrazione, è frutto del successo economico. In questo processo, essa verrà rimpiazzata da nuovi modi di vita che saranno incomparabilmente più ricchi, più umani e più appaganti. Ci sarà senz’altro bisogno di sviluppare alcune regole nel corso di questa trasformazione, man mano che le persone sperimenteranno modi di vita nuovi. Nel periodo di transizione, sarà compito del collettivo democratico degli operai, il soviet, sviluppare delle alternative e guidare il processo.
http://www.icl-fi.org/italiano/spo/79/donne.html
submitted by ShaunaDorothy to communismo [link] [comments]


2016.05.06 10:13 Subversivo-Maldito Schopenhauer escribió que cualquier interpretación teórica del mundo pasa por tres etapas: primero es ridiculizada; segundo, es criticada violentamente, y finalmente es aceptada como algo evidente. [Interesante artículo de María Márquez Guerrero]

Decía Heráclito, el Oscuro, que “en los mismos ríos entramos y no entramos, [pues] somos y no somos [los mismos] (Diels-Kranz, Fragmente der Vorsokratiker, 22 B12), aludiendo con ello al inevitable devenir de la realidad en el tiempo, pues el río, que sigue siendo aparentemente el mismo, renueva a cada instante sus aguas, igual que se transforma a cada momento el ser del propio bañista.
Aunque en la historia de nuestra filosofía y en la teoría política ha habido pensadores que han concedido un papel preponderante a la voluntad, capaz de concitar por ella misma todas las fuerzas dirigiéndolas hacia un fin, el voluntarismo no deja de ser una suerte de antropocentrismo o narcisismo que consiste en creer que el ser humano, individuo o sociedad, puede determinar el curso de las cosas con independencia de las circunstancias objetivas, superpoder que Enrique Krauze atribuye a Podemos en su artículo de El País (“El narcisimo de Podemos”, 25 / 04 / 2016).
En él defiende la tesis de que los líderes de la formación morada, definidos como “capitalistas curriculares” y “guerrilleros de salón” han diseñado desde su claustro universitario este partido que “no es un núcleo de pensamiento crítico, sino un núcleo de narcisismo universitario”.
Partiendo de una dicotomía muy discutible, la de teoría-discurso / práctica-realidad, Krauze acusa a los emergentes de tratar de imponer a la realidad la artificiosa maqueta generada en el laboratorio de la universidad, institución que, según se deduce de sus propias palabras, se hallaría completamente alejada de la vida.
Sin base alguna en la realidad, Podemos sería una vaporosa construcción que existe gracias a la difusión a través de los medios de comunicación, instrumento ideal para generar esta suerte de espejismo.
Para apoyar esta tesis del origen teórico y criollo de Podemos (Venezuela sigue teniendo un papel importante en el imaginario de los satanizadores de la organización), cita las palabras del propio Pablo Iglesias, palabras que desmienten precisamente esa supuesta naturaleza evanescente de la organización, y, muy al contrario, reconocen su enraizamiento social a partir de la “crisis financiera global, el “vaciamiento” de las soberanías estatales europeas y la indignación social por los casos de corrupción en las elites políticas en España”.
Efectivamente, Podemos se levanta sobre la base social del movimiento del 15M, que llenó nuestras calles y plazas de ciudadanos indignados ante un país efectivamente dicotomizado, polarizado en dos fuerzas no teórica, sino real, dramáticamente enfrentadas: la minoría que cada día se hacía más rica con esta “crisis”, y la inmensa mayoría desposeída y explotada. Fueron los gritos espontáneos de “Que no, que no nos representan, que no…”, y “Lo llaman democracia y no lo es…”, por una parte, y, por otra, la invitación de los propios representantes políticos, asustados ante la movilización social espontánea, los que inspiraron la necesidad de canalizar toda esa rabia y darle una expresión institucional.
Podemos somos la gente, y los líderes de la formación morada lo saben.
Tiene razón, Sr. Krauze, también en este caso “la experiencia práctica, con sus errores inevitables, es la verdadera maestra”.
Una vez asumido el proyecto de convertirse en partido, el grupo fundador de Podemos siempre tuvo muy clara la importancia de la comunicación, pero tampoco tenían el superpoder de crear una suerte de “pseudopolítica mediática”: no han sido ellos los magos que han conjurado la magia secreta de las palabras. Mucho tiempo antes de la institucionalización de la rabia, la política ya era una realidad mediática y mediatizada, como habían señalado, entre otros, Verón (1987) o Castells (2009): los ciudadanos no tenemos, en general, un conocimiento directo de la acción política, sino a través de los media, que seleccionan en su agenda-setting qué temas son relevantes y qué temas se deben silenciar, y cómo se han de orientar para su “adecuada” interpretación. Esa “pseudorrealidad” construida por los medios, ese “mundo intermedio” donde habita la “política” condiciona el discurso de los propios políticos, que acaba por adaptarse a la difusión televisada o escrita. A este proceso circular se refiere el concepto de “mediatización”. También Charaudeau había reflexionado sobre la espectacularización de la vida política, que conlleva su inmersión en una lógica económica, comercial (cfr. “La espiral del cinismo”, Publico.es, 20 / 03 / 2016).
Por tanto, los líderes de Podemos no solo no han dicotomizado el país, ni han impuesto una teoría vaporosa a millones de personas indignadas por la desigualdad, la injusticia y el abuso de los poderes económicos y políticos, sino que tampoco han sido los que “trasladaron la política del Parlamento a la televisión”, los que descubrieron la pólvora de “pensar políticamente en clave televisiva”, como sostiene Krauze.
Otra prueba que presenta el articulista para demostrar “la insorportable levedad” de Podemos, y su oculta naturaleza maquiavélica es precisamente la de sus fuentes teóricas, es decir, sus fundamentos epistemológicos en la teoría de E. Laclau y Ch. Mouffe, los cuales, según Krauze “[deben mucho] a Carl Schmitt, teórico del nazismo, experto en la “dicotomización”, que veía la historia como el escenario de dos fuerzas…”. Imagino que el autor del artículo ha olvidado que, antes que Schmitt, pensadores tan relevantes como Hegel o Marx, y algunos otros que han entendido la dialéctica como fuerza motora de la historia, interpretaron la realidad como una dinámica impulsada por el antagonismo de fuerzas enfrentadas.
En este aspecto, la deuda teórica es casi eterna, tendríamos que remontarnos al propio Heráclito, quien intentaba comprender la realidad confusa y ambigua a través de aforismos basados en la contradicción (paradojas, antítesis, oxímoros). Creo que él es el que se merece, por antigüedad, el título de “mayor experto mundial en ‘dicotomizar’” la realidad. En su interpretación del universo, el motor del cambio es el conflicto, una armonía conseguida por el antagonismo o la contradicción de fuerzas enfrentadas (“La guerra –Pólemos- es el padre de todas las cosas”). No hace falta acudir a la “mitología universitaria” para resolver estas dudas, basta con recordar a algunos de los grandes pensadores de la historia de la humanidad.
Finalmente, a falta de pruebas reales, nada extraña que el articulista recurra a los argumenta ad metum. El miedo siempre ha sido una pasión inmovilizadora, bloqueadora de cualquier impulso de transformación. Esta emoción es fundamental para activar el sistema de alerta que nos protege de los peligros; sin embargo, cuando se abusa de ella, y se instala de manera permanente en la conciencia, nos bloquea e impide la acción. Cuando desde la prensa se abusa del recurso al miedo para manipular al público, se puede provocar el efecto paradójico de la habituación, e incluso puede llegar a inducir a la risa; inevitable ésta, cuando, al final de su “Tribuna” el Sr. Krauze amenaza con el pavor de oscuras teorías revolucionarias nacidas en la soledad de “los peligrosos cañaverales de la Complutense”.
Schopenhauer escribió que cualquier interpretación teórica del mundo pasa por tres etapas: primero es ridiculizada; segundo, es criticada violentamente, y finalmente es aceptada como algo evidente. Los sistemas de pensamiento que transforman la realidad no suelen ser recibidos plácidamente por aquellas fuerzas empeñadas en la conservación del estado de las cosas presente. Ese temor irracional a que cambien las circunstancias es comprensible; en cambio, no es aceptable que, para defender las propias teorías, se nos intente manipular relatándonos cuentos fantásticos de maléficos profesores de universidad que, en la oscuridad de sus bibliotecas y laboratorios, maquinan para la destrucción de una “Sociedad del bienestar” que nunca ha sido tal para una inmensa mayoría. http://blogs.publico.es/dominiopublico/16733/podemos-la-imposibilidad-de-detener-la-corriente-del-rio-2/
submitted by Subversivo-Maldito to podemos [link] [comments]


Tipos De Citas Apa - Marcus Reid